Hilale: La resolución 2797 es un veredicto político sin precedentes, una hoja de ruta para cerrar definitivamente el diferendo en torno al Sáhara marroquí

Naciones Unidas (Nueva York) – La resolución 2797 del Consejo de Seguridad de la ONU «no es una resolución más. Es un veredicto político sin precedentes y una hoja de ruta para cerrar definitivamente» el diferendo regional en torno al Sáhara marroquí, afirmó el martes en Nueva York el embajador, representante permanente de Marruecos ante las Naciones Unidas, Omar Hilale.
El Consejo de Seguridad «ha dicho el derecho» al tratar la cuestión del Sáhara marroquí bajo el prisma exclusivo del Capítulo VI de la Carta de las Naciones Unidas, el del arreglo pacífico de las controversias y del mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales, y no bajo el de la descolonización, subrayó el embajador durante la sesión ordinaria del Comité de los 24 de la ONU (15-26 de junio).
Recordó que el artículo 12 de la Carta de las Naciones Unidas «fue expresamente redactado para evitar» la duplicación institucional que el Comité continúa llevando a cabo al examinar una cuestión que depende de la competencia exclusiva del Consejo de Seguridad.
«Este artículo erige al Consejo de Seguridad como único responsable de esta cuestión desde 1991. No es una opinión. Es el derecho internacional. Es la Carta de las Naciones Unidas», insistió.
El embajador señaló que, en el momento en que el Enviado personal del Secretario General de la ONU para el Sahara marroquí, Staffan de Mistura, acaba de terminar su gira regional con una visita a Argelia y en los campamentos de Tinduf, el C24 «se atasca en su rutina» al continuar examinando esta cuestión conforme a «parámetros obsoletos», lejos de la nueva dinámica positiva aportada por la resolución histórica 2797 del Consejo de Seguridad.»
«Ahí reside todo el anacronismo del ejercicio que este Comité continúa llevando a cabo», declaró Hilale, al recordar que el proceso de descolonización del Sáhara concluyó con su retorno irreversible a su madre patria, el Reino de Marruecos, en 1975.
El diplomático marroquí deploró que el Comité continúe abordando la cuestión del Sáhara marroquí según un enfoque repetitivo basado en «los mismos argumentos, las mismas resoluciones, las mismas posturas ideológicas y la misma negación de la evolución diplomático-política de esta cuestión».
Según él, este “ritual estéril” no permitió ningún avance en el arreglo de este diferendo regional, sino que consagró el inmovilismo y sirvió a los intereses de quienes prefieren el callejón sin salida a la solución y el statu quo al desenlace.
Al refutar los intentos de presentar la cuestión del Sáhara marroquí como una cuestión de descolonización, Hilale afirmó que esta interpretación está «superada, incluso obsoleta».
El Sáhara fue integrado en Marruecos en 1975 tras la Marcha Verde, posteriormente confirmada por el Acuerdo de Madrid, recordó, y precisó que «no hay aquí ni potencia administradora, ni características de un territorio no autónomo».
«Hay un diferendo regional, avivado y mantenido desde el exterior. Congela el Magreb árabe y constituye una amenaza a la estabilidad y a la seguridad de toda la región del Norte de África y el Sahel», añadió.
Hilale subrayó, en este contexto, que la resolución 2797 adoptada el 31 de octubre de 2025 por el Consejo de Seguridad marcó «un giro histórico e irreversible» en este expediente. «Esta resolución no es una resolución más. Es un veredicto político sin precedentes. Es una hoja de ruta para cerrar definitivamente este diferendo», afirmó.
El embajador explicó que esta resolución consagró la exclusividad del plan de autonomía bajo soberanía marroquí como única y exclusiva base para el arreglo definitivo de este diferendo, desechó la llamada “propuesta del polisario”, reafirmó el abandono definitivo de la opción del referéndum, confirmó la responsabilidad de las cuatro partes Marruecos, Argelia, Mauritania y el “polisario” e instó a dichas partes a comprometerse en el proceso político sobre la base del plan de autonomía marroquí y nada más.
Por lo tanto, continuó, seguir inscribiendo esta cuestión en la agenda del C24 equivale a «obstinarse en girar en círculos», en desprecio del derecho internacional encarnado por la resolución 2797 y de la realidad política.
Añadió que persistir en mantener un léxico decolonial del siglo XX equivale a prescindir del impulso internacional a favor de la solución pragmática de la autonomía del siglo XXI, y a ignorar que el proceso político se reanudó bajo la presidencia del Enviado Personal y de los Estados Unidos de América en Washington y Madrid.
Hilale señaló que las partes recibieron oficialmente el proyecto desarrollado y detallado de la autonomía marroquí, debatieron en profundidad sus diferentes disposiciones y se comprometieron a transmitir por escrito sus observaciones y posiciones expresadas durante las tres sesiones de negociaciones.
«Desde la adopción de esta resolución, la cuestión ya no consiste en saber qué marco permitirá resolver este diferendo», indicó, al subrayar que el marco existe, los parámetros son claros, las partes concernidas están identificadas, sus responsabilidades están establecidas y que Marruecos presentó un proyecto detallado de su plan de autonomía.
La verdadera cuestión hoy, dijo, consiste en saber cuánto tiempo más las otras partes persistirán en la obstrucción, eludirán las responsabilidades que les incumben y retrasarán el proceso político.
«La comunidad internacional recordará que el obstáculo para la solución de este diferendo no reside en la ausencia de una solución, sino en la negativa de las otras partes a aprovechar la oportunidad histórica para asumir plenamente sus responsabilidades en favor de la solución definitiva de este diferendo», afirmó el diplomático marroquí, al advertir que «la historia está llena de oportunidades perdidas que los arrepentimientos posteriores jamás logran reparar».
En conclusión, Hilale recordó que el Sáhara marroquí no es un territorio estancado a la espera de un estatuto improbable, sino provincias del Reino que viven un pleno auge socioeconómico y que se benefician de una dinámica de desarrollo notable, impulsada por la Visión de Su Majestad el Rey Mohammed VI.
En particular, destacó los más de 87.000 millones de dirhams invertidos en las provincias del Sur en el marco del Programa de Desarrollo Socioeconómico, el apoyo de más de 130 Estados miembros al plan de autonomía marroquí, así como la apertura de más de 30 consulados en las provincias del Sur.
«Al discurso descolonial engañoso mantenido en el seno de este Comité, Marruecos opone el desarrollo económico de sus provincias, la prosperidad de sus ciudadanos, la inclusividad política, la promoción de la especificidad cultural hassania y la participación de todos en el prometedor futuro de esta región», concluyó Hilale.
