Las relaciones históricas y la asociación estratégica entre Marruecos y Estados Unidos celebradas en el Congreso Estadounidense

Washington – Con los colores de Marruecos, el Congreso estadounidense celebró, anoche, la asociación estratégica que une el Reino y los Estados Unidos de América, que encuentra su anclaje en la más antigua y profunda de las relaciones diplomáticas que Washington mantiene con sus socios en todo el mundo.

Durante una velada de Gala, el Congreso estadounidense, templo de la democracia norteamericana, bastión de la memoria política del país y antesala de las más grandes decisiones diplomáticas que configuran el mundo, se vistió con los colores marroquíes. Así, toda la élite política de la capital federal estadounidense se dio cita en la majestuosa «Kennedy Caucus Room» para un honor poco común que el Congreso estadounidense otorga a un socio extranjero. En el marco de la iniciativa «Project Legacy Morocco», esta velada reunió más de 200 invitados, entre dignatarios políticos, senadores, congresistas, altos responsables militares, diplomáticos, así como una representación ampliada de la comunidad marroquí en los Estados Unidos. Una presencia de muy alto nivel que demuestra la unanimidad de la que goza el Reino de Marruecos ante los altos cargos estadounidenses, de todas las formaciones políticas, y de la asociación excepcional que vincula Rabat y Washington, erigida en modelo consolidado de relaciones activas y estructuradas alrededor de una visión clara y un compromiso constante. En alucociones pronunciadas en esta ocasión, varios senadores y congresistas republicanos y demócratas saludaron la amistad secular y la relación especial entre los Estados Unidos y Marruecos, que encuentran su origen en la decisión histórica del Reino de convertirse, en 1777, en la primera nación en reconocer la independencia de la joven República americana. A este respecto, el senador republicano, Tim Sheehy, recordó que en una época en que «la nación norteamericana buscaba imponerse en la escena internacional, Marruecos fue uno de los pocos países que le brindó su apoyo y reconoció su legitimidad». «Hoy, y en estos tiempos de incertidumbres, ya se trate de la guerra contra el terrorismo o de las nuevas amenazas, es más importante que nunca invertir en nuestras alianzas y mantenerse firmes en estas relaciones», abogó el joven senador de Montana. Por su parte, el senador demócrata Tim Kaine insistió en la importancia estratégica del eje Rabat-Washington, destacando el interés para los Estados Unidos, que conmemoran este año el 250 aniversario de su independencia, de celebrar también esta relación especial con «nuestro más antiguo socio diplomático», el Reino de Marruecos. Kaine, también antiguo gobernador de Virginia, afirmó que la relación con Marruecos queda «muy importante para los Estados Unidos y no hará sino ganar en importancia». A su vez, el congresista demócrata, Jimmy Panetta, resaltó que cerca de 250 años después, Marruecos sigue siendo hoy uno de los aliados más antiguos de América «con el cual mantenemos relaciones de gran calidad en los niveles diplomático, militar y económico». Recordó, a este respecto, que el Reino de Marruecos es el único país del continente africano vinculado por un acuerdo de libre comercio con los Estados Unidos. El embajador de Marruecos en Washington, Youssef Amrani, subrayó que, gracias a las opciones y a la visión de Su Majestad el Rey Mohammed VI, «es hoy posible celebrar no solo los logros innumerables de una asociación estratégica anclada en la historia, sino también las perspectivas ambiciosas de una relación de amistad y confianza singular». «Cerca de 250 años de relaciones diplomáticas no se improvisan: se construyen, se refuerzan y se preservan, pues reflejan ante todo un compromiso que nunca ha flaqueado, una amistad que nunca ha sido inquebrantable, y una visión que siempre ha hecho valer un sentido particular de lealtad, de comprensión y de respeto». Amrani recordó así que para Marruecos, la asociación estratégica con los Estados Unidos es «la prolongación natural de una opción irreversible constantemente enriquecida, valorada y estructurada por la visión de Su Majestad el Rey Mohammed VI y la de sus augustos predecesores, del difunto Su Majestad el Rey Hassan II a Sidi Mohammed Ben Abdallah, padre fundador de este idilio diplomático». «Nada ni nadie podía, hace 250 años, prever que dos naciones tan alejadas geográficamente se convertirían en los socios de excepción que son hoy, con todo el particularismo que caracteriza sus relaciones», observó Amrani. Único país africano en haber concluido un acuerdo de libre comercio con los Estados Unidos, Marruecos es también el primer país que lanzó el más grande ejercicio militar conjunto en el continente con Washington, recordó en este sentido. «Allí donde almas ingenuas verían el fruto del azar, lecturas geopolíticas más avisadas comprenden que se trata de una diplomacia de acción, de una amistad de convicción y, sobre todo, de una imbricación sin precedentes de las voluntades y de las visiones atlánticas de uno y otro lado del Atlántico». Un grado de comprensión que, como recordó el embajador, permitió alcanzar niveles de convergencia avanzados en las cuestiones más estructurantes, tanto para Marruecos como para los Estados Unidos. El reconocimiento estadounidense de la soberanía del Reino sobre sus provincias del Sur constituye una ilustración explícita, dijo. «Nuestros dos países se conocen profundamente, se comprenden excelentemente y se apoyan duraderamente, haciendo prevalecer un diálogo constante que no se inscribe ni en la coyuntura ni en intereses estrechos». Por ello, Rabat y Washington permanecen unidos por «un fundamento de valores, de logros y de ambiciones compartidas que permite proyectarse en una dinámica continuamente ascendente de realizaciones conjuntas, lo que permite pensar que, por muy excepcionales que hayan sido los 250 años transcurridos, constituyen solo el preludio de un futuro de asociación que, en el horizonte, no se fija límite alguno», concluyó el embajador.